REGEMAT 3D abre su ronda de crowdfunding a través de Crowdcube

La bioimpresión 3D ha surgido durante los últimos años como una tecnología prometedora para crear tejidos vivos tridimensionales que regeneren lesiones y órganos. Usando una combinación de células, biomateriales y otras biomoléculas esta tecnología de biofabricación utiliza las ventajas de la impresión 3D para reproducir la tridimensionalidad de cualquier tejido.

REGEMAT 3D, con sede en Granada,  es uno de los principales actores de esta nueva industria. La empresa ha desarrollado un proceso único de generación de tejidos tridimensionales que se compone de una primera fase en la que se imprime el constructo tridimiensional y una segunda en la cual este constructo se madura en un biorreactor donde se aplican una serie de señales mecanobiológicas que favorecen la generación de un tejido funcional.

Enfocada en un mercado valorado actualmente en 651 M$ y en crecimiento exponencial,  debido al aumento de la esperanza de vida y las enfermedades relacionadas con el envejecimiento, REGEMAT 3D desarrolla dispositivos de biofabricación que utilizan los investigadores para generar tejidos y órganos, acelerando la investigación en los laboratorios. Con ventas de 682,9 mil euros en 2019, sus aparatos ya se usan en más de 25 países.

REGEMAT3D  ha visto aumentada su facturación considerablemente este 2020 frente a lo previsto durante la pandemia del COVID 19 debido a que sus sistemas pueden también ser usados para generar modelos tridimensionales de los tejidos afectados por el virus.

La empresa además de la línea de biorreactores BMAP comenzó el año con el lanzamiento de un nuevo sistema de Bioimpresión, REG4Life, que presenta diferentes avances y mejoras frente a la primera versión del dispositivo.

La enorme cantidad de patologías tisulares derivadas del envejecimiento y la necesidad de acelerar los tiempos en el desarrollo de nuevos fármacos y reducir el uso de animales para investigación, hace que la bioimpresión 3D sea  un sector que está ganando mucho interés en el ámbito investigador y científico, que ven estas tecnologías como un potenciador para conseguir a futuro soluciones que puedan ser llevadas al ámbito clínico.